May 21, 2022

PARTE I. EL TEMA  SOCIAL

Esta película dirigida por King Vidor (1943), inspirada en la novela de Ayn Rand quién realizó y supervisó el guión adaptado para el cine, nos permite reflexionar sobre la trampa ideológica que nos plantea el capitalismo en su relación con la libertad… Empezaremos, como diríamos en la Gestalt, con los temas “figura” de su argumento: el conflicto que plantea entre el individuo y la sociedad, entre los desafíos de la creatividad y el inmovilismo del convencionalismo y el tema romántico de la película. Hablaremos de esos dos aspectos reflexionando también sobre el “fondo” de la película. La película cuenta con la interpretación de uno de los grandes actores clásicos del cine norteamericano: Gary Cooper. Le acompañan en el reparto Patricia Neal, Raymon Massey, Robert Douglas y Ken Smith.



1. SOBRE LOS PERSONAJES.

Creo que una buena manera de ver la película es viendo primeramente qué representan sus personajes:

– Howard Roark (Gary Cooper): el personaje alrededor del cual pivota la película: el individualista e inconformista arquitecto que prefiere renunciar a la arquitectura antes que renunciar a los valores que fundamentan su visión de ella. El hombre de integridad que, no obstante, también tiene su sombra, como veremos, en su relación con el personaje femenino del film: Dominique Francon.Con ella establece una tensa y turbia historia de amor. Es interesante contemplar a este personaje desde la perspectiva del superhombre de Nietzsche.

– Dominique Francon (Patricia Neal): personaje complejo y torturado… Temerosa del amor y crítica pero impotente ante la hipocresía de la sociedad que le toca vivir. La historia que trascurre entre ella, Howard Roark y su esposo Gail Wynand (con el que se casa para huir de su amor por Howard), un magnate de la comunicación, es uno de los alicientes interesantes de la película

.– Gail Wynand (Raymon Massey): Interesante personaje que contemplo desde una doble faceta: la social y la afectiva. Wynand es el hombre que conoce bien la sociedad en la que se mueve y le vende lo que quiere (es el magnate de un periódico sensacionalista)… Que se construye sobre el elemento hipócrita que la configura. Su fin es simple, enriquecerse con ello sin ningún escrúpulo. En lo afectivo es interesante la relación de amistad que entabla con Howard y como esto le lleva a cambiar en algunos aspectos aunque finalmente ceda ante las presiones… y como a través de esta amistad introduce en su relación, sin saberlo, el amor que existía entre Howard y Dominique.

– Ellsworth Toohey  (Robert Douglas): Es el individuo de poder, o mejor dicho, corrompido por el poder…  Es el conservador y garante de las formas y del supuesto  “lo que es bello”, “lo que es adecuado” en la arquitectura. Para él lo importante no es realmente lo bello, lo nuevo y creativo – que si es capaz de reconocer y valorar – sino el poder en sí mismo que le confiere ser el sacerdote de ese supuesto “lo que es”. Mientras Gail Wynand representa el poder especulativo, Ellsworth Toohey es un individuo de poder ideológico. Ambos se constituyen en el instrumento del otro. 

-Peter Keating (Ken Smith): representa al individuo que podríamos llamar sin personalidad, cuyo éxito no es por su valor sino simplemente por seguir fielmente a Toohey. Se trata del arquitecto convencional, seguidista… que se vende para lograr el éxito al precio que sea.

2. EL MANANTIAL Y LA FIGURA SOCIAL: LA IDEOLOGÍA DEL FILM.  Any Rand

Para aproximarse bien a la película y no dejarse llevar por su primera impresión es importante recordar, como dijimos al principio que su guión y el control de la película fue supervisado por la misma autora de la novela Any Rand (en realidad Alisa Zivonievna Rosenbaum). Pero… ¿Quién es Any Rand? De origen ruso, fue una filósofa y escritora que sentó las bases de un movimiento llamado objetivismo que constituye uno de los pilares del hoy conocido como “capitalismo laissez faire” o como también se le denomina en ocasiones, y de una manera mucho menos amable, capitalismo salvaje. De hecho, su obra literaria puede considerarse como la “divulgación” de sus ideas filosóficas y, de hecho, El manantial (The fountainhead, 1943), su primera novela, se erigió en un best seller del momento, y uno de los libros más  leídos por los soldados norteamericanos durante la segunda guerra mundial.

Es fácil, en una primera visión de la película caer en la simpatía por el personaje de Howard Roark como el gran representante del “espíritu humano” que finalmente se impone a la mediocridad y al conservadurismo creativo que tan vehementemente defiende en su famoso discurso final ante el tribunal que le juzga. Zizek comenta en una doble lectura que “El manantial es la mejor película estadounidense de todos los tiempos”. ¿Cuál es esa doble lectura? Basta con echar una mirada al argumento de la película, como dice Zizek en su artículo ¿Puede un lacaniano aprender algo de Any Rand?:

El eje ideológico elemental de su trabajo consiste en la oposición entre los prime movers, los “hombres de mente”, y los second handers, los “hombres masa”. [1]

El hombre de mente está aquí representado por Howard Roark, el arquitecto revolucionario totalmente opuesto al hombre masa representado por Peter Keating. Sin embargo yo quisiera ahora reflexionar sobre dos personajes fundamentales: Gail Wynand y Ellswoorth Toohey. ¿Dónde adscribir estos dos personajes? Podríamos entenderlos como enemigos del hombre de mente sin que podamos adscribirlos exactamente a hombres masa. ¿Qué representan estos dos personajes? Nada más y nada menos que la esencia del capitalismo, el motor alrededor del cual se articula la ideología capitalista: son los hombres de poder. Curiosamente, Howard Roark define bien a estos hombres en ese vigoroso discurso final como “parásitos”. En qué medida se ejerce ese parasitismo en ambos hombres nos muestra los dos tipos de poder clásicos: el poder especulador ejercido por Gail Wynand y el poder ideológico ejercido por Toohey. Uno busca simplemente el dinero (Wynand), el otro  la doctrina de la que es sacerdote y valedor (Toohey), el hombre de influencia (cuya versión moderna en el capitalismo lo representan pensamientos como el de Milton Friedman o Francis Fukuyama, o lo que pretender ser Aznar desde las FAES).

También es interesante reflexionar en cómo se potencian estos personajes… Uno da la carnaza para que el otro gane dinero, y este reafirma el poder doctrinario del otro en lo que podríamos definir como parasitismo cooperativo. Pero la cuestión final es… ¿quién es el parasitado? Eso define el “fondo”, por oposición a la figura, de la película. Hay que buscar la respuesta en una escena de la película en la que convergen las necesidades de Weynand y Toohey. Ocurre justamente cuando Toohey se plantea destruir el nombre de Roark cuando construye el edificio Enright que le encarga un magnate (Roger Enright) que pasa de los convencionalismos que dicta Toohey, no tanto por oposición ideológica sino simplemente por pasotismo. En esta escena vemos como ambos se buscan para sacar beneficio de la situación: a Wynand le va fantástica la polémica creada por Toohey para vender periódicos, mientras que a Toohey le dota del soporte a través del cual mantener la rigidez doctrinaria sobre cómo debe ser la arquitectura. Y aquí vienen el fondo: ¿A quién se dirigen ambos para su propio beneficio? Ya no tanto al hombre masa estilo Keating, los seguidistas de la doctrina… No, ese va a un tercer rango, el fondo no  nombrado de la película: el hombre explotado.El hombre a quién se le miente y se le instrumentaliza sin el menor rubor, y así se le mantienen en el velo de Maya, el velo de la ilusión creado por el poder, tanto especulador como ideológico. Y así Weynand vende periódicos y Toohey mantiene su posición de poder en un sencillo ejemplo de como el fin justifica los medios, o como podríamos completar en el caso que nos trae: como el fin más miserable justifica el empleo de los medios más groseros.

3. HOWARD ROARK: EL SUPERHOMBRE.

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