‘centauro’: Una Trepidante Película Española De Netflix Que Prioriza La Sobredosis De Adrenalina Por Encima De Todo Lo Demás

Daniel Calparsoro lleva años demostrando que siente un especial interés hacia las historias trepidantes. Todavía reciente está el gran éxito que tuvo con ‘Hasta el cielo’, que pronto tendrá secuela televisiva, y hace apenas unos meses pudimos ver la serie ‘Operación Marea Negra’, en la cual firmaba dos episodios. Ahora regresa con ‘Centauro’, una película original de Netflix en la que prioriza la sobredosis de adrenalina por encima de todo lo demás.

Remake de la cinta francesa ‘Burn Out’, que a su vez adaptaba una novela de Jérémie Guez, ‘Centauro’ cuenta la historia de un joven que sueña con convertirse en piloto profesional de motociclismo. Sin embargo, la vida tiene reservado algo distinto para él, ya que se verá poco menos que obligado se prestar sus servicios a unos narcotraficantes para saldar una deuda que ha contraído la madre de su hijo.Con el acelerador a fondo

Lo mejor de ‘Centauro’ es que Calparsoro demuestra tener las ideas muy claras desde el primer momento y que no estamos para ver una película con cualquier tipo de profundidad dramática. Sí que hay apuntes sobre los sacrificios que tiene que hacer, de desigualdad social y la relación con su ex, pero se pasa por todos ellos con rapidez porque simplemente no hay tiempo para más.

Y no exagero con esa afirmación, ya que los títulos de crédito finales aparecen durante el minuto 84 de película. Por ello, ‘Centauro’ tiene un ritmo bastante vivo desde el primer momento y lo más parecido que hay a deleitarse lo encontramos en las escenas en las que el protagonista ha de demostrar sus habilidades pilotando una moto, tanto dentro de un circuito como fuera de él.

En esos momentos es cuando más se ve disfrutar a Calparsoro tras las cámaras. Ya coqueteó con ello en la muy olvidable ‘Combustión’ y aquí opta por ir en todo momento directo al grano para que sea muy difícil que el espectador pueda llegar a aburrirse. Si de paso se puede permitir alguna filigrana como en esa persecución en plena revuelta independentista -quizá la mejor escena de toda la función-, pues aún mejor.

Eso sí, tampoco esperéis mucho más allá de eso, pues todos los personajes se basan en uno o dos rasgos y no existe el más mínimo interés en que sean más que las piezas necesarias para ir pasando de una escena a otra. Eso es especialmente evidente en el caso de los secundarios, pero también afecta a un Àlex Monner que bastante hace con mantener el tipo e intentar dotar de cierta credibilidad a los diálogos que ha de ir recitando.

De hecho, los fichajes de Monner y una desaprovechada Begoña Vargas, vista hace poco en ‘Bienvenidos a Edén’, no deja de seguir una estrategia similar a la ya utilizada por Calparsoro en ‘Hasta el cielo’: actores jóvenes, atractivos y al alza para así tener más posibilidades de ser un éxito. No tardaremos en descubrirlo.Sin complicarse

Ese intento de que los protagonistas sean gente de barrio también va un poco en esa dirección y así establecer una mayor conexión con el público. No deja de ser un reclamo que va poco más allá de lo evidente, como también lo es su contenido romántico con la inevitable escena de cama entre sus dos protagonistas. Todo bien medido para darnos lo que se supone que esperamos de una producción así.

Eso también lleva a una ausencia total de sorpresas en el guion, donde se sigue al dedillo la evolución dramática que esperamos en todos los frentes. Sí que con esa tendencia clara a no detenerse en nada se evita que los aspectos más cuestionables del libreto se conviertan en una losa demasiado pesada, pero a cambio le hubiese venido bien algo más de atrevimiento en las escenas de acción, donde un puntito extra de brutalidad le habría venido de fábula en los momentos más violentos.

Por lo demás, se agradece esa intensidad visual que busca Calparsoro en casi todo momento -aunque luego haya escenas en las que encaje mejor que en otros-, o que reduzca al mínimo todo lo referente a moralejas y lecciones vitales. Esto no es más que un pasatiempo a toda velocidad y ahí no es que sea memorable, pero sí cumple lo suficiente.En resumidas cuentas

‘Centauro’ llega a Netflix sabiendo perfectamente que no deja de ser un entretenimiento de consumo tan rápido como será su olvido. No se complica más de la cuenta en nada y apuesta por un ritmo vibrante para que el espectador simplemente se deje llevar ante lo que sucede en su pantalla. Pasable y ya, pero lejos de entrar entre las mejores películas de la plataforma de este 2022 y tampoco es que ocupe una posición de privilegio entre los largometrajes españoles de Netflix hasta la fecha.

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