May 24, 2022

Una cita con el https://public.flourish.studio/visualisation/9433981/ pasado, pese a su telefilmesco título español, es un acertado thriller de espionaje con un fuerte componente dramático que cuenta con un par de virtudes que resultan capitales: en primer lugar, la elegante puesta en escena de Janus Metz Pedersen, realizador de brillantes series televisivas como ZeroZeroZero o True Detective así como la excelente Borg vs McEnroe, y que aquí se desmarca del estilo habitual en tiempos de streaming, y en segundo, una pareja de actores igualmente acertados como Chris Pine y Thandiwe Newton, que parecen entender a la perfección la dinámica surgida de la novela original de Owen Steinhauer, autor también del guión.

Mencionábamos unas líneas más arriba el streaming. Y es que Una cita con el pasado, película de factura solvente y totalmente cinematográfica, se https://public.flourish.studio/visualisation/9433962/ estrena en todas las pantallas televisivas suscritas a Prime Video de Amazon. Signo de los tiempos para una de esas producciones medias, más o menos artesanales y/o acertadas, que amenazan con desaparecer de las grandes pantallas a medida que el público se acostumbra al consumo de contenidos en casa y solo se desplaza a las salas para el consabido blockbuster.

Una pena, puesto que lo peor de Una cita con el pasado es su poco vistoso título español. La película narra el encuentro de dos antiguos amantes y agentes de la CIA años después de haber fracasado a la hora de impedir un atentado terrorista en Viena. La sospecha de que en el equipo pudo haber un topo resulta inaceptable para las autoridades, por lo que la agencia envía a Henry Pelham (Chris Pine) a interrogar subrepticiamente a su examante, la exagente Celia Harrison (Thandiwe Newton) en un lujoso restaurant de Carmel, California.

Lo que el guión, también obra de Steinhauer, y la -repetimos- elegante dirección de Pedersen ofrece a continuación es una suerte de Diez Negritos mezclado con Le Carré en modo flashback y ambientado en los todavía nada lejanos tiempos del terrorismo islámico. La película triunfa tanto a la hora de reconstruir el pasado como crear un clima íntimo y atmósfera en ese restaurante costero, alternando tiempos sin tomar desvíos televisivos, con un anochecer de fondo que anuncia un descubrimiento fatal para cada protagonista. Una suerte de Spy Game en tono de thriller romántico de una negrura que tampoco ahoga el dinamismo de una trama que, en el fondo, solo consiste en encajar cuatro escasas piezas, y que se beneficia en todo momento de dos actores, Pine y Newton, que son pura clase en pantalla. Lo dicho, una película muy solvente y hasta reivindicable que no merecería pasar desapercibida. Temas

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