La Cruda Confesión De Emanuel Mammana: Quiso Suicidarse Dos Veces Tras La Muerte De Sus Padres

La infancia y adolescencia de Emanuel Mammana estuvo marcada por dos fuertes golpes: a los seis años perdió a su madre y, a los 15, falleció su padre. Las situaciones que la vida le puso en el camino lo obligaron al futbolista a madurar y crecer mucho más rápido. También lo fortalecieron y hasta lo forzaron a aprender a cuidarse solo. Hoy, desde San Petersburgo, Rusia, mientras se recupera de la rotura parcial del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda (la misma que se había lesionado en marzo de 2018), recuerda los duros momentos que debió atravesar mientras era un joven que buscaba su lugar en las inferiores de River.

“No estuve ni cerca de pensar en dejar de jugar al fútbol tras la lesión. Por la edad que tengo, no. El día que me operaron tenía un bajón tremendo, pero al siguiente ya estaba enfocado en recuperar el nivel anterior a romperme la rodilla por primera vez. Si me caía de la cabeza, el principal perjudicado iba a ser yo”, reconoció Mammana en una entrevista con Diario Olé. Y luego llegó una cruda confesión.

“Sí sentí ganas de largar todo después del fallecimiento de mi viejo, ya había perdido a mi mamá… Pensé en dejar el fútbol, incluso pensé en la locura de suicidarme. Lo quise hacer dos veces. Fue muy difícil, muy difícil. Fueron dos o tres meses que me costaron muchísimo. Pero pese al dolor pude ir saliendo. Y River me ayudó. Me di cuenta de que en casa habían luchado tanto para que yo llegara que no podía tirar todo por esa tristeza. Tenía que cumplir el sueño de mi papá: él quería que llegara a Primera”, contó el defensor de 24 años.

Mammana perdió a su madre a los 6 años y a su padre a los [email protected]_fczenit

Integrante de las Selección Argentina en las categorías Sub-15, Sub-17 y Sub-20, Mammana comparte con Javier Mascherano la particularidad de haber debutado en la Selección sin hacerlo previamente en su club de forma oficial: jugó un amistoso ante Eslovenia en junio de 2014 antes del Mundial de Brasil. Luego, en octubre, hizo su presentación en River bajo la dirección técnica de Marcelo Gallardo. Aunque nunca tuvo continuidad, se destacó en varios partidos y emigró en 2016 por 7,5 millones de euros a Olympique de Lyon, donde jugó hasta partir a Zenit en 2017.

“En ese momento de mi vida me sostuvieron mis afectos y River. Ahí estaba en la pensión y desde el club me apoyaron al 100%. De hecho, al funeral de mi papá vinieron tres Traffic con todos los chicos a saludarme. De a poco, con toda esa ayuda -y pensando en el esfuerzo que él había hecho para que pudiera jugar al fútbol- comprendí que tenía que darle para adelante y cumplir mis sueños. Por mí y por mi papá”, contó el defensor argentino.

“Los golpes me fortalecieron. Me hicieron madurar muchísimo. Empecé a cuidarme solo, a pesar de que tengo cuatro hermanos más grandes. Crecí de golpe. Hoy sé que estas lesiones son fuertes pero que no tienen comparación con la muerte de un padre o una madre. Hoy tengo a mi mujer y a mi hijo que me dan la fortaleza para salir adelante. Las lesiones, pese a ser difíciles, se recuperan. Pero los padres una vez que se pierden… Por eso la vida es lo que más valoro”, agregó.

Oriundo de Merlo, Mammana llegó a las inferiores de River con ocho años y debió vivir en la pensión durante tres años por las dificultades económicas que atravesaba su familia. “He pasado hambre. A veces iba a entrenar sin comer. Y muchas veces, eh… hasta que llegó un momento que tuve que irme a vivir casi tres años a la pensión de River porque en casa no teníamos plata ni para ir a entrenar, ni para comprar alimento. Por eso gracias a River soy lo que soy”, contó el futbolista.

Actualmente, en Merlo está llevando adelante un emprendimiento personal: Mammana FC, un predio de canchas de fútbol con un rol solidario. “De chico siempre soñé con tener mis propias canchas. Se me hizo difícil hasta que mi suegro me dijo que podía encargarse de ellas junto a mi cuñado. Y lo solidario fue algo que siempre pasó por mi cabeza: además de organizar partidos a beneficio cuando vuelva a Buenos Aires, a su vez quiero armar un comedor para chicos, u organizar un evento para los pibes del barrio para el Día del Niño… De chico yo no tenía nada. No la pasé bien. Mi papá me enseñó que cuando uno tiene mucho debe ayudar a los que menos tienen. A nosotros no nos ayudó nadie”, cerró.

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