Por Qué Se Nos Olvidan Nombres Y Títulos De Películas: Nos Llega Más Información De La Que Podemos Procesar

Lo prueban recientes investigaciones, pero es fácil experimentarlo en el día a día: el estrés afecta de forma negativa a la capacidad de atención y al sueño, y ambos tienen un gran impacto en la memoria. Por eso se nos olvidan cosas.

“Nuestros cerebros son como ordenadores con muchas pestañas abiertas en este momento”, señala Sara C. Mednick, neurocientífica y profesora de ciencias cognitivas de la Universidad de California en Irvine en declaraciones a The Wall Street Journal. “Esto ralentiza nuestra capacidad de procesamiento, y la memoria es una de las áreas que flaquea”.

El desafío de recordar fuera de contexto

¿Te ha ocurrido que quieres recuperar un dato —un artículo interesante sobre la memoria, por ejemplo— pero no recuerdas si lo viste en la web, en una red social, un mensaje de WhatsApp o surgió en el transcurso de una conversación? Bienvenido al club. El diluvio de información que nos llega por cada vez más canales también desordena nuestro cerebro y dificulta la codificación de los recuerdos, porque es más difícil recordar algo fuera de contexto.



Es muy probable también que esta lluvia de información por tierra, mar y aire esté acelerando la curva del olvido, la velocidad a la que olvidamos cosas. Esta es más acusada en las primeras 24 horas después de haber aprendido algo nuevo, y afecta las películas que acabamos de ver, los libros que acabamos de leer, los artículos que nos suenan pero no podemos localizar.

Muchos investigadores creen que la manera en la que consumimos información y entretenimiento ha hecho mella en la memoria. Uno de los primeros artículos en resaltar este hecho, titulado Los efectos de Google en la memoria se refería hace más de diez años ya a cómo las personas con más acceso a la red tienen más dificultades para recuperar información en su memoria.

No hace falta recordar nada si está disponible en un par de clics, una idea que tenía ya entonces todo el sentido del mundo y que ahora, con un aumento exponencial de la información y los canales por los que se transmite y las vías para almacenarlo, parece fuera de toda duda. Lo curioso es que la cosa viene de muy atrás. Sócrates creía que la escritura mataría a la memoria, y estaba en lo cierto.

En el diálogo escrito por Platón entre Sócrates y el aristócrata Fedro, Sócrates cuenta una historia sobre el dios Theuth al descubrir la función de las cartas:

“Porque es olvido lo que producirán en las almas de quienes las aprendan, al descuidar la memoria, ya que, fiándose de lo escrito, llegarán al recuerdo desde fuera, a través de caracteres ajenos, no desde dentro, desde ellos mismos y por sí mismos”.

Los cuatro mandamientos de la memoria

Los ‘cuatro mandamientos’ favoritos de los campeones de memoria españoles Miguel Ángel Vergara y José María Bea, autores del libro Consigue una memoria de elefante hacen referencia a los cuatro pilares básicos sobre los que se asientan las técnicas de memorización, y se pueden recordar con el truco de los acrónimos: ABSUME.

Deben tenerse presentes para que la memorización sea efectiva en el orden que sigue a continuación:



Además de estas técnicas, todos podemos beneficiarnos de estos consejos generales para gestionar mejor nuestro día a día:

Estate socialmente presente. Presta toda tu atención a las personas cuando hables con ellas. Hacerlo te ayudará a recordar mejor lo que quieres decir en la conversación -porque tu cerebro no estará distraído o sobrecargado- y a recordar lo que se dijo, dice Jeanine Turner, profesora de comunicación de la Universidad de Georgetown.

Deja de hacer varias cosas a la vez. Es difícil recordar algo, o memorizarlo, cuando se hacen dos cosas a la vez. Presta atención a las pequeñas tareas que sueles hacer en piloto automático, como lavarte los dientes. La práctica de prestar atención en esos momentos banales del día a día te entrenará para estar más presente en momentos de tensión.

No te fuerces. Obligarse a intentar recordar algo es contraproducente. Te frustrarás, y esa frustración permite que la parte emocional de tu cerebro anule las partes del cerebro que recuperan los recuerdos, dice al The Wall Street Journal Jennifer Kilkus, psicóloga clínica y profesora adjunta de psiquiatría en la Facultad de Medicina de Yale. Déjalo pasar por el momento, respira profundamente para calmar tu cerebro y vuelve a intentarlo más tarde.

Ayuda a tu cerebro a calmarse. Esto reforzará tu lóbulo frontal, que interviene tanto en la codificación y recuperación de la memoria como en la regulación del estrés.

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