River, Desconocido: Mostró Su Peor Versión Del Año Y Tigre Lo Dejó Afuera De La Copa De La Liga

Rugió Tigre en el Monumental. Con valentía. orden y astucia, dio el gran golpe de la Copa de la Liga. El equipo de Victoria controló, lastimó y eliminó con un merecido 2-1 a un River que mostró su peor versión https://www.dogwoodarts.com/profile/dr-strange2-streaming-vf-fr/profile del 2022. Y ese quizás es el dolor más grande del equipo de Marcelo Gallardo: por fuera de la desazón de la eliminación en una noche para el olvido, no estuvo a la altura de la instancia, acumuló errores a lo largo de los 90 minutos y se fue sin poder reaccionar como lo suele hacer cuando la pelota quema. Desconocido. Eliminado.

La primera pincelada del partido fue un síntoma: River salió demasiado adormecido para la instancia que estaba jugando. En solo cuatro minutos, Tigre lo puso contra las cuerdas. Primero, a los 2′, Franco Armani -el único que se salvó- respondió ante un gran remate desde afuera del área de Mateo Retegui, la figura de la noche. Y luego, a los 4′, llegó el cachetazo para un equipo sin reacción: tras un lateral, cayó un centro de Cristian Zabala y el propio Retegui cabeceó entre los dos centrales para poner el sorpresivo 1-0.

LA NACION/Mauro AlfieriEl festejo de Tigre en medio del Monumental; el equipo de Martínez logró una victoria memorable https://www.dogwoodarts.com/profile/doctor-strange-2-en-streaming-vostfr/profile (LA NACION/Mauro Alfieri/)

El equipo de Gallardo salió con su habitual 4-1-4-1, desdoblado a un 4-3-3 a la hora de presionar la salida rival con Barco y Pochettino como extremos. Y no funcionó: el volante derecho nunca se sintió cómodo, no pudo acoplarse y perdió presencia en el área rival. Pero, por fuera de su tarea, hubo niveles individuales muy bajos: Paulo Díaz y David Martínez estuvieron repletos de inseguridades, los laterales Herrera y Casco no pudieron desbordar nunca, Enzo Pérez y Enzo Fernández no se adueñaron de la pelota, Barco y De La Cruz no desequilibraron y Álvarez estuvo desconectado.

Así, jugó un primer tiempo paupérrimo. Demasiado impreciso y desenchufado para una instancia crucial. Nunca pudo imponer el ritmo habitual de juego que suele ofrecer. Ni siquiera manejó la pelota con pericia. Estuvo lento, agotado. Poco rápido de piernas y poco lúcido de cabeza. Y la única acción colectiva interesante que pudo construir a los 22′ terminó con un tiro desviado de Pochettino desde una posición inmejorable.

Para colmo de males, acumuló pérdidas de pelota desdoblado en ataque que expusieron el marcado déficit que repite el equipo para retroceder y acomodarse. Y sus rivales ya entienden muy bien cómo aprovechar para lastimarlo. Es que Tigre estuvo ordenado, compacto, seguro y prolijo. Lastimó rápido con su vocación ofensiva y entendió a la perfección cómo jugar el partido a partir del 1-0. Se acomodó en terreno rival con un marcado 4-4-2 en el que Sebastián Prediger y Equi Fernández manejaron la pelota, los tiempos y los espacios para contener y controlar a su rival.

LA NACION/Mauro AlfieriLa frustración de Gallardo; su River no estuvo a la altura del partido (LA NACION/Mauro Alfieri/)

Así, el equipo de Diego Martínez dejó en clara su postura: resignó la pelota para cubrir bien el ancho del campo, cortar espacios, forzar la pérdida, recuperar y contragolpear en velocidad con pocos toques para llegar al área rival. Por eso, el técnico optó por la presencia del potente Retegui en lugar del técnico goleador Pablo Magnín desde el arranque. Con inteligencia y presencia, el Matador tuvo las mejores opciones ofensivas tras abrir el marcador en la primera parte. Si no pudo ampliar la ventaja fue por impericias propias y por la tarea de Armani, el sostén en el arco.

Es que Tigre ejecutó su plan de juego a la perfección, al punto tal que tuvo cinco tiros al arco en el primer tiempo haciendo revolcar constantemente al arquero millonario, mientras que el Millonario solo contó con uno que no fue de gravedad. Gonzalo Marinelli no tuvo que trabajar mucho en una primera mitad en la que todo el equipo se esforzó para que no le llegaran con claridad.

LA NACION/Mauro AlfieriEl gol del 2-1; Colidio vence a Armani y da el gran golpe en Núñez (LA NACION/Mauro Alfieri/)

River necesitaba un golpe de efecto. Un shock que lo hiciera reaccionar para poder dar vuelta la historia. Y lo encontró a los 12 minutos del segundo tiempo: mientras el equipo todavía no se encarrilaba y seguía sin poder imponerse, Enzo Fernández, quien venía teniendo una noche para el olvido, sacó un derechazo fenomenal de aire con el empeine desde la medialuna del área para depositarla en el ángulo y gritar el 1-1 con alma y vida. Un gol de otro partido que volvió a poner al Millonario en juego.

Pero el frenesí duró poco. Acompañado por el empuje de su gente, River empezó a jugar con otra energía el encuentro. Y cuando parecía estar en su mejor momento, llegó el segundo cachetazo. Tan solo nueve minutos después del 1-1, Paulo Díaz le regaló la pelota en la salida a Facundo Colidio, se trastabilló ante un amague y le allanó el camino al delantero de Tigre, que anotó el 2-1 con simpleza.

LA NACION/Mauro AlfieriColidio, una de las figuras de la noche, escapa a la marca de Julián Álvarez (LA NACION/Mauro Alfieri/)

La precisión de Retegui y Colidio, dos atacantes ex Boca, le dieron a Tigre el pase a semifinales. Pero la ecuación es fácil: River brinda ventajas. Muchísimas. Y con tantos errores acumulados, tanto en ataque como en defensa, era factible que la moneda cayera del otro lado. Cuando no parecía encontrar los caminos, el Millonario llegó al empate. Y cuando menos lo merecía por el desarrollo del juego, Tigre consiguió nuevamente la ventaja, selló un justo triunfo por su trabajo colectivo y se enfrentará a Argentinos Juniors en las semifinales. Golpe de KO para la historia en el Monumental.

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