Soy Leyenda (película) – Wikipedia, La Enciclopedia Libre

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Soy leyenda (en inglés: I Am Legend) es una película de terror y ciencia ficción postapocalíptica estadounidense de 2007, dirigida por Francis Lawrence y protagonizada por Will Smith. Es la tercera adaptación cinematográfica de la novela homónima de 1954 de Richard Matheson, siguiendo a The Last Man on Earth, de 1964, y The Omega Man, de 1971.[1]​

Smith interpreta al virólogo Robert Neville, quien es inmune a un virus hecho por el ser humano, creado originalmente para curar el cáncer. Él trabaja para crear un antídoto mientras se defiende de los mutantes originados por el virus. Warner Bros. comenzó a desarrollar Soy leyenda en 1994 y varios actores y directores se unieron al proyecto, aunque la producción se retrasó debido a problemas presupuestarios relacionados con el guion.Argumento[editar]

En el año 2009, después de que la doctora Alice Krippin modificara un virus del sarampión genéticamente como cura para el cáncer, dicho virus mutara, generando una extraña pandemia.El Teniente Coronel Robert Neville, un virólogo del Ejército de Estados Unidos, queda como el último humano sin contagiar en la ciudad de Nueva York, y posiblemente, en el mundo entero.La imagen de la devastación de Nueva York comienza en 2012, con una serie de programas de noticias de una televisión local grabados ya hace tiempo, que revelan que la pandemia que asoló al mundo comenzó siendo una vacuna que parecía que iba por buen camino pero que mutó, provocando que al infectarse un humano o un animal se convirtiera en una criatura parecida a un monstruo o un vampiro, en el cual concurrirían los siguientes síntomas: se degeneraría a un estado primitivo y agresivo, perdería el cabello y sería extremadamente vulnerable a las radiaciones UV del sol, obligándolo a ocultarse en las sombras (cuevas, edificios abandonados, etcétera) durante el día.

Al final del primer año de la infección, el 90% de la población humana (unos 5400 millones de personas) del planeta murió a causa de la infección. Un 9% (588 millones, aproximadamente) resultó infectada, pero en vez de morir se convirtió en esas criaturas, mientras el resto (unos 12 millones), quienes de manera natural eran inmunes al virus, fueron perseguidos y asesinados por quienes estaban infectados, o se suicidaron debido al aislamiento del mundo exterior.

Tres años después del brote y tras pasar muy duros momentos, Robert Neville teme que pueda ser el último humano en su país, o quizás en el mundo.En una Manhattan que carece de todo rastro de humanos, y donde empieza a aflorar la naturaleza, Neville vive una vida rutinaria y aburrida en la que destina su tiempo a investigar curas para el virus y tomar suministros para pasar las duras noches llenas de ruidos de los ‘monstruos’ y soledad, y solo cambia el plan si un día le surge la idea de ir a cazar ciervos por Wall Street o jugar al golf en el puerto de Manhattan. Todos los días emite en toda la banda de AM mensajes grabados en los que pide por favor que si hay algún otro superviviente se reúna con él al mediodía en South Street Seaport.

Unos flashbacks en sus sueños le estremecen cuando recuerda la muerte de su mujer, Zoe (Salli Richardson), y su hija, Marley (Willow Smith, hija de Will Smith en la vida real) en un accidente de helicóptero durante la evacuación de la isla, cuando se impuso la cuarentena militar de la Isla de Manhattan en 2009. Neville solo se puede relacionar con su perra Samantha, la cual a lo largo del largometraje se define como su gran compañera. Para evitar la demencia, coloca unos maniquíes en algunos locales que él visita con frecuencia para tratarlos como a humanos.

El Puente de Brooklyn sirvió como escenario de Soy leyenda, destruido en la película para que el virus no se propagara con las personas que salían de la isla.

Robert Neville, experimentando en ratas, encuentra una cura derivada de su propia sangre, por lo que pone un cebo (unas gotas de sangre humana) en un edificio en sombras, y debido a la falta de alimento una mujer cae en la trampa. Un varón infectado (Dash Mihok) lo mira con odio y rabia de no poder salir al sol para vengarse (posiblemente la mujer que cayó en la trampa fuese su esposa). En su laboratorio, que se encuentra en el sótano de su edificio, fuertemente protegido y aislado ante los posibles ataques nocturnos, Neville trata a la mujer infectada sin éxito. Al día siguiente, disgustado por el fracaso de la prueba, observa en las ruinas de Nueva York un maniquí que a él le parece que está puesto estratégicamente en un puente con sombra y junto a la Grand Central Terminal Station de Nueva York. Paranoico, y casi al borde de la locura, se pone a increpar y a “conversar” con el maniquí para que éste le explique cómo llegó hasta allí. Luego le dispara con su carabina y al acercarse cae en una trampa similar a la que utilizó para capturar a la mujer y queda inconsciente. Ahí se revela que él mismo había colocado esa trampa, pero que en su proceso de enajenación mental no lo recordaba.

Al despertar puede escuchar la alarma de su reloj, que le indica que debe refugiarse antes de que se ponga el sol y los mutantes salgan a la calle. Al liberarse de la trampa, él y su perra son atacados por tres perros infectados, enviados por el afectado que se ve al principio.

Se hace notar que de alguna manera este hombre está siguiendo a Neville por la ciudad; el Coronel consigue llegar a rastras a su camioneta, debido a que al liberarse y caer de la trampa se clava accidentalmente la navaja con la que corta el lazo del que estaba amarrado, y saca una pistola para dar muerte a dos de los perros, uno de los cuales muerde a Sam, quien mata al tercer perro. Aunque ésta no pueda infectarse por la suspensión del virus en el aire, es infectada por la mordedura. Neville, después de huir del lugar, le inyecta a Samantha un suero experimental, pero sigue mostrando signos de infección. Robert se ve obligado a matarla y queda solo.

En el triste mundo que Robert descubre sin la compañía de su perra estando solo y desesperado, lanza un ataque suicida contra los infectados con una trampa de un poco de su sangre en un maniquí, atacándolos con su camioneta. Aquí se ve de nuevo al hombre del principio y se hace evidente que lo persigue y que tiene algún tipo de relación con la mujer infectada. Neville casi es asesinado por ellos, pero es rescatado por un par de sobrevivientes inmunes: Anna Montez (Alice Braga) y un niño, llamado Ethan (Charlie Tahan), que han viajado desde Maryland tras escuchar uno de los mensajes de radio. Llevan al herido de nuevo a su casa, el número 11 de Washington Square, donde le cosen las heridas y se las desinfectan. Neville se muestra poco sociable y agresivo tras los duros momentos que ha pasado. Anna le explica que sobrevivieron al brote ya que estaban a bordo de un buque de evacuación de la Cruz Roja en São Paulo y se dirigían a una supuesta colonia de sobrevivientes en Bethel, Vermont.

La siguiente noche, el jefe del grupo que persigue a Neville se reúne con un grupo de infectados que han seguido a Anna e Ethan en su huida. Dirigidos por él, atacan la casa, que cuenta con una línea de explosivos en todos los vehículos aparcados enfrente de ella. Sus habitantes están acorralados y buscan refugio en el laboratorio del sótano.Observando a la mujer infectada con la que Neville experimentó, Anna nota que tiene una apariencia tranquila y un ritmo cardíaco estabilizado, con lo que Neville se da cuenta de que consiguió la cura, por lo que le da a la chica una muestra. Luego esconde a sus salvadores en un pequeño refugio. Neville, tras un grueso vidrio, comienza a gritarles (en vano) a los infectados que ha encontrado la cura y que puede salvarlos, mientras el “macho alfa” trata de romper el cristal.

Cuando el cristal comienza a quebrarse, Robert saca una granada de un cajón y cuando por fin sucumbe ante el ataque de los infectados, se arroja contra ellos con la granada en mano. Robert Neville sacrifica su vida por salvar la humanidad.

Luego, Anna y Ethan escapan a Vermont, y llegan a la colonia de supervivientes, en donde entregan a los médicos y oficiales la cura. Anna dice que el remedio de Neville permitió a la humanidad sobrevivir y reconstruir las ciudades, estableciendo que ahora la humanidad es su legado, por lo que es reverenciado como un héroe; una “leyenda”.Final alternativo[editar]

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