May 27, 2022

La serie ‘Madres. Amor y vida’ vuelve con una cuarta temporada –que estrena Amazon Prime Vihttps://www.portabrace.com/profile/regardez-La-lapidation-de-soraya-2009-streaming-en-ligne-gratuit-la-maison/profile deo este viernes, 8, y posteriormente emitirá algún canal de Mediaset–, que da un giro de timón. Ese cambio de rumbo vendrá de la mano de Olivia (Aida Folch), la doctora que deja la especialidad de pediatría que tantas alegrías y disgustos le había dado para comenzar con un MIR de cirugía. Y allí descubrirá otro mundo y un grupo de compañeros jóvenes que le harán recuperar sus ganas de divertirse y que protagonizarán tramas que pueden atrapar al público juvenil.

Huyendo de las madres (que no de los niños), el principal escollo que tenía que salvar a diario la pediatra, emprende una nueva especialidad, un objetivo que no le pondrá fácil Blanca, una adjunta muy dura y amable desde la distancia, a la que interpreta Nuria Roca: “Tienes que ser muy contundente para guiar a los residentes y enseñarles el camino para ser cirujanos”, explica la actriz. “Pero, sí, soy mano dura con ellos y un pelín borde”, admite. 

Embarcarse en unos nuevos estudios, siendo madre soltera, le hace aún más difícil a Olivia abordar el tema de la conciliación. “Además, en este temporada vuelve Simón (Alain Hernández), el padre de la niña, a por la custodia compartida”, cuenta, lo que lo complicará todo aún más. Por otro lado, se encuentra con compañeros más jóvenes, Almu (Belén Écija), Mikel (Eric Macip), Sandra (Júlia Molins) y Gabriel (Álvaro Rico), lo que le hará replantearse su vida. “Le servirá de espejo y se dará cuenta de que quiere vivir un montón de cosas que se ha perdido debido a la responsabilidad que supone ser madre y pediatra, e intentará ser más flexible. Ser una Olivia más libre, que busca empoderarse, divertirse vivir…”, detalla. El seductor Luigi (Jordi Coll) le ayudará a dar el paso.

Tras la apariencia demujer ambiciosa, triunfadora y de tenerlo todo controlado que proyecta Blanca, la adjunta,se esconden sus puntos débiles. “Uno se lo hace ver Olivia, que es el problema de su hijo, que equerrá ocultar. Igual que un problema de salud propio”, relata Roca. Pero en el transcurso de la serie irá descubriendo alguno más. “Se da cuenta de que durante toda la vida se ha dedicado única y exclusivamente a su trabajo, dejando de cultivar otro tipo de parcelas. Las carencias empiezan a salir a flote. Ahí aparece la parte más humana del personaje”, cuenta la actriz y presentadora de ‘La Roca’.´

Nuria Herrero es Berta, una técnico auxiliar de enfermería que desempeña a la perfección su trabajo “hace de transmisor, seencarga de tranquilizar a los enfermos, de darles de comer… De la parte más personal”, explica. “Es una chica muy ‘echá p’alante’, que quiere que todo el mundo esté alegre, pero se olvida de sus sentimientos”. Y de estas carencias se intentará aprovechar el hermano de su compañero Gabriel (Rico). “Como este no le hace caso…”, justifica. Pero no sabe que no es una compañía muy recomendable.

Entre los MIR destaca Almu (Écija), una chica muy sexi que tiene un novio millonario. “No es pija, va de pija. Porque ha sido camarera y reniega un poco de su pasado. Aunque irá colocándose en un punto más humilde”, puntualiza la hija de Belén Rueda. Su madre intervino en las tres primeras temporadas de la serie y solo coincidió con la chica en el último capítulo de la tercera, cuando protagonizaron un divertido guiño: sus personajes coincidían en el hospital y alguien las confundía con madre e hija por lo mucho que se parecían. Pero ahí se acabó. “Fue bonito y raro. Porque es alguien a quien conoces mucho. Y está bien que no haya sido más, porque, a pesar de la diferencia de edades, la comparación es inevitable. Mejor que coincidamos más adelante”, asegura. Cuando tenga más tablas y las comparaciones no sean odiosas para ella.

Otro que irrumpe como un huracán es Mikel (Macip), un gay desinhibido y alocado, pero con una gran conciencia de clase: “Es chulo porque hay como un contraste con el trabajo que hace y lo loco que es. Las dos cosas se complementan. Porque también es un gran defensor de los derechos nos solo los de los médicos, sino de los desfavorecidos. Da voz a quienes no la tienen”, dice el actor, que hará doblete con la serie ‘Alba’, en Antena 3, donde da vida al novio de la chica.

Macip dice que ‘Madres. Amor y vida’ también sirve para conocer la precariedad con la que trabajan los médicos y lo maltratados que están. “La sanidad está mal, y si no está peor, es por los médicos”, asegura, a la vez que valora que la serie pueda llevar a la reflexión. “Lo alocado y desenfadado que es, a un actor le resulta algo divertidísimo de explorar”, confiesa. Y no es para menos: a veces protagoniza escenas subiditas, muy similares a las de Manu Ríos en ‘Élite’, con la ducha como escenario. Con eso está todo dicho.

En cuanto a si los médicos se pueden enfadar por la imagen de fiesteros que se da en la serie, el actor catalán recuerda que las ganas de juerga están entre los jóvenes de todas las profesiones. Y, además, no todos son así. Sandra (Molins) es todo lo contrario. ”Es una chica que no ha vivido lo que una persona de 20 años”, explica la actriz catalana, por pertenecer a una familia complicada, con una madre que no está bien mentalmente, de la que se ha tenido que ocupar. “Llega a Madrid con muchos miedos”, prosigue. “Es muy estudiosa, muy resuelta, pero tiene que salir del caparazón, florecer. Y se va a ver cómo va cogiendo fuerza”, adelanta.

El porqué de que gusten tanto las series de hospitales y médicos se puede deber a varias causas, según las actrices. “Todos conocemos los hospitales y de pronto ves que hay todo un mundo detrás que quieres conocer”, dice Hierro. “Además, todas las dificultades que nos encontramos en el día a día, y las alegrías, están ahí reflejadas”, apunta Roca. “En un hospital hay más vida que en ningún sitio, porque se está luchando contra la muerte, y todas las emociones están a flor de piel”, concluye Folch.

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