‘un Héroe’, Honor, Reputación Y Redes Sociales En El Laberinto Kafkiano De Farhadi

En Un héroe Asghar Farhadi descompone la sociedad iraní, sus miserias y su manera de enfrentarse a un estado agobiante e intimidante. Lo hace a través de un padre divorciado que está en la cárcel porque no ha pagado a tiempo un préstamo a su ex cuñado, un ávaro. En uno de los permisos, cuando visita a su nueva novia, encuentra una bolsa con oro y decide poner un anuncio para encontrar al dueño. Lo que le hace convertirse en un héroe para su comunidad y que se recauden fondos para sacarlo de prisión.
A partir de ahí, Farhadi convierte la película en un puzzle kafkiano, con toques de humor y de retrato social. A veces el calvario por el que pasa el personaje recuerda a los personajes más carismáticos de Ken Loach. Un héroe recuerda a la maravillosa Nader y Simin, una separación, en la que Farhadi contaba el conflicto cotidiano de una pareja que se enfrentaba a un divorcio. El problema no era entre ellos, sino con la burocracia. Tras dos incursiones correctas, pero algo más flojas en otras cinematografías, como la francesa El pasado o la española Todos lo saben, Farhadi regresó a contarnos la realidad compleja de Irán en El viajante y ahora en Un héroe. Con un tono sutil y una mirada dura, pero que bordea toda censura, muestra la corrupción de las instituciones y también el postureo social.
Las redes sociales han modificado todo, hasta cómo se comportan las organizaciones que recaudan fondos para la pena de muerte o los presos en Irán. La imagen de uno frente a la sociedad importa más que la verdad o que los hechos y resultados. Importa más una imagen en Instagram de un hijo hablando de su padre que emocione, que el hecho de que una persona haya desaparecido con un botín. Importa más si tiene una novia estando divorciado que vaya a ir a la cárcel por retrasarse en el pago.
“No quería hacer una crítica de las redes sociales, algo que se ha convertido en imprescindible para las nuevas generaciones de mi país”, decía el director en la rueda de prensa del pasado Festival de Cannes. Farhadi se centra más en cómo publicar vídeos, fotos o textos en esas redes sociales acaban contaminando y cambiando la vida y la existencia de esa persona. Un hombre hace un acto altruista, se cuenta en las redes sociales y eso altera el acto mismo. Aparece la admiración de la comunidad y su vida es completamente diferente “Ese hombre debe convertirse en irreprochable en todos sus aspectos, para que la persona que lee sus redes sociales tenga siempre la imagen de que es perfecto. Es entonces cuando se crea una nueva identidad, que le aliena de alguna manera”, explicaba Farhadi.
“El fenómeno es extremadamente complejo”, reconocía. Pero Farhadi también indaga en el concepto de inmediatez que internet ha introducido en nuestras vidas. “Me interesa esa emoción extremadamente rápida que dan las redes sociales, lo rápido que se trasmite la información, eso no permite explicar la complejidad de una historia; mientras que el cine sí tiene el tiempo para desarrollar todo. Es por eso por lo que las redes sociales crean tantos malentendidos. Eso se presta a la polémica y a una mala interpretación”.
Farhadi rueda con maestría este drama realista que bebe de Kiarostami y, como el maestro persa, del neorrealismo italiano. Que mezcla el thriller, con el melodrama familiar y con una eclosión de emociones por las que pasa su personaje, estupendamente interpretado por Amir Jadidi, el hombre con miedo a perder su reputación. Al fin y al cabo, ‘Un héroe’ habla de eso. “Un concepto capital en Irán. Este hombre pierde todo solo por conservar esa reputación, esa imagen que la sociedad tiene de él y llega a cometer un acto inmoral para seguir siendo un ser moral”.

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